El proyecto Agape

Agape es un proyecto ambicioso que nace a mitad del siglo pasado, de las ideas del pastor valdense Tullio Vinay, y tiene como objetivo principal ser un lugar de encuentros. Los valores fundamentales de reconciliación y reconstrucción del proyecto Agape caracterizan cada una de las actividades del centro a través de la propuesta de vida comunitaria, de trabajo voluntario y en la modalidad de vivir el centro en la cotidianidad, donde se privilegia la dimensión de estar juntos, conduciendo un estilo de vida inclusivo y sostenible.
Los campos que el centro propone ofrecen, en modo particular, un espacio para confrontar diversos temas, relacionados con la actualidad política y social, a las cuestiones de género, a la espiritualidad, al debate teológico; a la formación.

Agape forma parte de los centros y de las obras de la iglesia valdense en Italia.

Qué cosa es Agape?

Agape es un centro de encuentros que se denomina «ecumenico» e «internacional». Su ecumenismo abarca un sentido muy amplio: el encuentro entre creyentes de diversa fe y confesión -pero también con los no creyentes- en un diálogo en el que casa persona deje caer la presunción de saber y de poseer la verdad.
La dimensión internacional engloba numerosas características del centro: todos los grupos de voluntarios y voluntarias que viven trabajando en el centro se caracterizan por la presencia de personas provenientes de diversos países; casa año, el programa de Agape, preve una serie de encuentros específicamente internacionales, organizados or personas provenientes de diversos países. La dimensión de internacionalizad ha caracterizado el Centro desde su fundación, que se propuso desde el primer momento como lugar de diálogo y de valorización de las diferencias, experimentación concreta de la idea que otro mundo es posible.

Historia

La historia de Agape nace de la necesidad de reconciliación y de encuentro que, después de la Segunda Guerra Mundial, se sentía no solamente a nivel nacional sino a nivel internacional. La necesidad de paz y de reconstrucción inspiraron y guiaron la realización de la estructura y del proyecto mismo.

A mitad de los años cuarenta, la Segunda Guerra Mundial había dejado tras de sí escombros y heridas: fue así como tomó forma, de la necesidad de reconstruir y reconciliarse, la idea de construir un centro cultural y comunitario que permitiera el encuentro de quién, hasta hace pocos meses, se había encontrado dividido por el conflicto.

Desde el verano de 1946, en Prali el pastor Tullio Vinay habló de la necesidad de erguir en los valles valdenses un lugar que mostrara los valores del Agape (amor) cristiano y que fuera, para usar una expresión contenida en el primer “manifiesto de Agape”, el rostro de Cristo modelado en la roca de nuestras montañas.

El proyecto arquitectónico de Leonardo Ricci donó al Centro su fisonomía particular, de increíble modernidad; el proyecto asumió una dimensión imprevista: en la construcción participaron cientos de voluntarios y voluntarias, de diversos origenes geográficos, políticos y religiosos; por medio del trabajo común y el ideal del amor de Cristo se resolvían las dolorosas secuelas del conflicto mundial, terminado pocos años antes.

Donde hoy se aprecia el nuevo templo de Prali, se encontraban acampados las y los jóvenes que, en pocos años, edificaron con entusiasmo y fatiga la estructura que aún hoy se esconde entre los lárices, sobre Ghigo de Prali.

Agape fue, desde los años cincuenta en adelante, un lugar fértil de debate social, político y teologico, a nivel nacional e internacional: se tuvieron aquí numerosos campamentos dedicados al diálogo entre Europa y África, al contacto con los países socialistas, a las cuestiones de Medio Oriente, al género y a la orientación sexual.

Hoy el centro continúa en el mismo camino, organizando diversos campamentos para menores y proponiendo rutas de formación sobre la relación educativa, con el utilizo de técnicas de educación no formal.

Espiritualidad

El amor nunca deja de ser
Pablo, I Corintios 13.

Agape, es una palabra que algunos pueden encontrar curiosa, se encuentra en el Nuevo Testamento, e indica la predilección de Dios por los seres humanos, pero utilizada en cualquier otro contexto significa simplemente amor espiritual.

Cuando el apóstol Pablo, en la primera carta a los Corintios, escribe que «el amor nunca deja de ser» entiende que todo está destinado a terminar, pero el amor de Dios nos acompañará por siempre. El Centro Ecumenico De Agape surgió de la inspiración de esta versión evangélica: se ha esforzado por ser, en el tiempo, un lugar donde esta frase se pueda experimentar, realizando el encuentro y la confrontación de diversas creencias y opiniones; vive del trabajo voluntario de quién, cada año, elige transcurrir un periodo de empeño colectivo a beneficio de un proyecto común.

Formación

La formación es uno de los pilares del proyecto de Agape y es un ámbito que se caracteriza por investigación y diálogo constantes. A partir de los años 80 el Centro empieza a trabajar para definir este ámbito. Agape se pregunta qué papel educativo desempeña en las actividades propuestas y lo hace a través de distintas metodologías, especialmente a través de métodos propios de la educación no formal, de la educación entre pares, del aprendizaje participativo y cooperativo, y de la ludopedagogía.

Para profundizar

Arquitectura

Quien llega a Agape por primera vez se impresiona cuando descubre que la estructura fue realizada a mitad del novecientos: la novedad y la frescura de su arquitectura podrían hacer pensar a un proyecto más reciente.

El sueño de Vinay encontró la mejor de las caracterizaciones gracias a Leonardo Ricci, uno de los mejores exponentes italianos de la arquitectura moderna del segundo periodo posguerra.

En Agape, el léxico moderno evoca más de una referencia, y esta complementado en una sintaxis original, que resuelve las estructuras y los espacios. Estos últimos están concebidos no para ser simplemente habitados, sino para que se conviertan en arquitectura del uso, de las diversas relaciones que la complementan, según la definición de Ricci del los espacios como algo que se genera en base al “uso que se hace de ellos”.

La única concesión que se hizo a los elementos locales fue el utilizo de los materiales que se encontraban en ese lugar, base de la arquitectura orgánica, mientras la evocación de algunas de las morfologias de los Alpes entra totalmente al interno de una reinterpretación, así como fue propuesta por personalidades como Mollino y Ponti.

No existe una centralidad, el mismo salón ‘central’ propone polaridades diversas en base a su utilización en los diversos momentos del día: lugar de reuniones che es también un escenario; espacio de juegos que tiene su continuidad ideal y material en el “templo abierto”; un espacio delimitado, escondido, versátil en el utilizo, que sigue una constante ambigüedad entre los espacios internos y externos, que rompe el perímetro de los muros por medio de corredores abiertos; continuidad visual gracias a amplias ventanas.

El entero organismo construido parece un lugar puesto bajo un camino que sube escaleras externas hasta llegar a la tercera casa, siguiendo después a través de la cresta de la montaña, recalcando el equilibro generado de los movimientos y de los usos del elemento de centralidad más importante: la dimensión humana en su declinación comunitaria.

1. Tullio Vinay, Leonardo Ricci: diseñar el Agàpe

«Construir un pueblo alpino, llamado Agàpe-amor fraterno, que en verano y en invierno pueda acoger a muchos jóvenes de todos los lugares para convenciones y campamentos. Que entre las rocas de nuestras montañas, que han conocido los horrores de la guerra, AGAPE sea la efigie del amor verdadero…». Tullio Vinay

Las heridas de la Segunda Guerra Mundial perduran en las comunidades de las jóvenes generaciones de Europa que, al final del conflicto, asustadas y desorientadas, desean reconstruir su cuerpo y su espíritu tras una tragedia tan grande. En el contexto del renacimiento social, espiritual y político se sitúa la realización del Ágape, es decir, el amor de Dios. Ágape, que de teoría se convierte en forma construida con el proyecto ideado por el teólogo y pastor valdense Tullio Vinay y su amigo, el arquitecto Leonardo Ricci.

«Agàpe surgió, por tanto, como símbolo y posibilidad de un mundo diferente al sangriento y devastado por la Segunda Guerra Mundial —escribe Vinay— y de una humanidad diferente a la violenta y rapaz, fanática y asesina, que se ha manifestado a lo largo de nuestro siglo en tantas situaciones y en tantos contextos históricos e ideológicos diferentes». Es precisamente el aspecto humano lo que guía a Vinay en la elaboración de la idea de fundar un centro ecuménico para la reflexión teológica en el territorio de Prali, en los Alpes Cozios, en el Alto Valle Germanasca.

«Antes de convertirse en el proyecto Agàpe, se manifestó como una vocación —escribe Paolo Ricca—, es decir, como una llamada imperiosa a la que no se puede escapar, como una intimación divina que doblega la voluntad humana y la arrastra a una aventura de fe […]». Un proyecto en el que participaron voluntarios que buscaban una nueva dimensión espiritual poniéndose al servicio de la comunidad, para construir algo que compartir más allá de la fe. Para alcanzar este objetivo, Vinay confió la tarea de construir Agàpe a su amigo Leo Ricci, un arquitecto romano que trabajaba en Florencia. Así, en junio de 1947, comenzó a llegar el primer grupo de cuarenta jóvenes voluntariosɜ de toda Italia y, posteriormente, muchosɜ otros de todo el mundo, que en solo cuatro años, con enormes dificultades logísticas, de medios y de dinero, lograron completar la obra.

¡Agàpe se inaugura el 12 de agosto de 1951!

Hoy celebramos los setenta años desde su fundación con esta exposición comisariada por Emanuele Piccardo y Andrea Sbaffi, que pretende recorrer la historia de Agàpe, vinculando el pensamiento de Vinay, el paisaje y la arquitectura de Ricci como un todo homogéneo, testimonio de una reflexión espiritual que sigue siendo actual. Emanuele Piccardo, Andrea Sbaffi.

2. Posguerra y reconciliación

«¿Acaso Agàpe no responde al deseo vivo y profundo de la juventud actual, surgida entre dos guerras mundiales, que ha visto toda clase de fealdad y tribulación, de poner fin a todas las barreras, al odio, al rencor, al fango del pecado, para escribir en el monumento al amor de Prali una palabra que marque el comienzo de una nueva vida?» Tullio Vinay

La idea de la creación de Agàpe surge de la gran agitación que se apoderó de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial: las necesidades de reconstrucción no solo afectaban al territorio y a las ciudades devastadas por el conflicto, sino sobre todo al tejido social y al delicado sistema de relaciones.

En este contexto, las generaciones jóvenes desempeñaron un papel fundamental, ya que su «sed de novedad», como la definió el propio Vinay, fue la fuerza desencadenante que se opuso a la trágica experiencia de la guerra que acababa de terminar. Muchos jóvenes de la Iglesia valdense, y no solo ellos, habían participado en la Resistencia o habían sufrido la deportación y el confinamiento; además, las organizaciones juveniles habían tenido que interrumpir, a causa de la guerra, las relaciones con los organismos internacionales, en su mayoría pertenecientes a las naciones que luchaban contra los regímenes nazi-fascistas. Agàpe se concreta, por tanto, como una vocación, una llamada a los jóvenes de toda Europa para que se arremanguen y construyan no solo un lugar físico donde reunirse, sino sobre todo un espacio de debate, de elaboración y de intercambio concreto de un «nuevo» modelo de sociedad y de relaciones interpersonales.

3. Tullio y Leo

La amistad entre Tullio Vinay y Leonardo Ricci nació en Florencia, donde ambos vivían: el primero era el pastor valdense de la ciudad, el segundo enseñaba en la facultad de arquitectura. Ricci se graduó en 1942 con Giovanni Michelucci, padre de la arquitectura toscana, elaborando el proyecto de un teatro, tema muy querido también por su maestro. Como subraya Giovanni Bartolozzi en Leonardo Ricci Fare comunità, la guerra y el período en el que vivió en París en contacto con los existencialistas formaron su carácter y su espíritu comunitario, que posteriormente reencontró en su amigo Vinay. El gran talento de Ricci fue su capacidad para relacionar el espacio, expresada a través del diseño de los espacios comunes en Agàpe y Riesi, realizando el tema mismo de crear comunidad a través de la arquitectura, relacionando el espacio, las personas y el contexto natural.

«Construir en esta tierra —escribe Ricci— es construir en el reino de los cielos. Los muros que levantamos con piedra y cal, fruto de un esfuerzo laborioso y amoroso, serán destruidos, pero los reencontraremos juntos más allá de la muerte terrenal. Querido Vinay —continúa el arquitecto—, el artículo que me pediste se convierte en una carta dirigida a ti, amigo querido, que formas parte de mi vida, porque contigo siento objetivada y realizada esa fraternidad humana que intentamos en vano, por nuestra debilidad, realizar con todos los hombres que nos rodean, sean ellos asesinos o prostitutas».

Esto demuestra el afecto y el compartir, entre Vinay y Ricci, del mismo ideal de crear comunidad, el primero a través del pensamiento espiritual y político, el segundo a través de la investigación arquitectónica.

4. El proyecto

«Construir para Agàpe es saber que la tierra en la que se siembra la semilla es fértil, que se ara continuamente y se cultiva por hombres como tú [Vinay], que los segadores son jóvenes que esperan y necesitan el fruto que nace de la tierra. Es algo maravilloso y alegre. Para Agàpe, todo lo demás carece de valor. El orgullo del arquitecto ya no existe. Es confiar completamente. No dispongo de medios, faltan los materiales que tal vez me gustaría tener, no tengo mano de obra especializada […] Sin embargo, es la primera vez que siento que construyo para algo verdadero, real. Por eso siento que construiremos por partes y con errores, tal vez, pero hacemos todo lo que podemos y el resultado será hermoso porque es el resultado de algo amado por todos». Leo Ricci

Agàpe es la primera obra de Leonardo Ricci, en la que el arquitecto ya demuestra su capacidad para crear tensión entre el interior y el exterior, entre los espacios llenos de los tabiques de piedra y los espacios vacíos de los grandes ventanales, para permitir que la luz modele los interiores, dibujando vistas verticales de las montañas circundantes. Pero Agàpe es sobre todo la materialización del pensamiento espiritual y político expresado por Vinay: representar las reivindicaciones de la joven generación que salió de la guerra aturdida y desorientada, ansiosa por tomar las riendas del futuro. La participación de jóvenes voluntarios procedentes de todo el mundo y pertenecientes a diferentes confesiones religiosas demuestra la universalidad de la obra de Vinay llevada a cabo por Ricci para crear comunidad. Los bocetos de la fase inicial, procedentes del Archivo Casa Studio Ricci, ponen de relieve la cuidada relación con el paisaje.

«Tanto fuera como dentro de Agàpe —escribe Ricci— hay un fluir y un volver hacia y desde la comunidad. Hay lugar para el individuo solo, para el pequeño grupo de individuos que se eligen entre sí, para la familia, para la comunidad completa».

La publicación en Europa de las obras de Frank Lloyd Wright influyó en muchos arquitectos italianos, dando lugar a una versión diferente de la arquitectura orgánica, de la que Ricci fue uno de los principales intérpretes. Así, Ricci compone un organismo que «comienza su vida adhiriéndose a la naturaleza que lo rodea», enfatizado por su arraigo a la tierra a través de una distribución horizontal de las funciones, aunque en un contexto orográfico vertical. Esta actitud constituye el elemento original de la poética arquitectónica de Ricci, junto con el recorrido, tanto en las conexiones entre el espacio destinado a la sala de reuniones y las tres casitas donde se alojan los participantes en los campamentos, como en el diseño de la forma del paisaje a nivel del suelo. El uso de materiales pobres (piedra, vidrio, madera) define el carácter esencial de la arquitectura en Prali y vuelve a aparecer en Riesi, en el Villaggio Monte degli Ulivi. Los dibujos, procedentes del Fondo Ricci del Centro de Estudios y Archivo de la Comunicación de la Universidad de Parma, representan la primera versión del proyecto, que será modificada por el propio Ricci durante la construcción.

 

5. La obra

La scelta di fare Agàpe nasce durante il campo giovanile che si tiene nell’agosto 1946 a Prali. Vinay fonda nello stesso anno la rivista Gioventù Evangelica, con lo scopo di dar voce al movimento giovanile speranzoso nel futuro che, lentamente, si andava formando e radicando. Il processo che ha portato alla realizzazione della comunità di Agàpe parte dalla raccolta dei fondi e dal ricorso al lavoro volontario, come testimoniano ancora una volta le parole di Vinay:

“[…] un’unione giovanile promette dei minatori per far saltare le rocce e darci delle pietre, altri promettono degli elettricisti, altri ancora degli infissi per le finestre e serrature…le offerte maggiori furono fatte dai giovani di Perrero-Maniglia che si impegnarono a fabbricare da se stessi 250 quintali di calce, e dai giovani di Prali, di Fontane e Rodoretto, che s’impegnarono a tagliare un notevole numero di larici (donato dal Comune) e a trasportare al cantiere il legname ricavato”.

All’inizio, nel giugno 1947, il primo gruppo era costituito da quaranta giovani, a cui si uniscono lɜ volontariɜ internazionali grazie all’opera di divulgazione del progetto portata avanti da Vinay nelle molte assemblee, sia all’interno che all’esterno della Chiesa valdese. A Prali la prima difficoltà consiste nell’individuazione del sito che deve essere soleggiato e di una certa dimensione per contenere il ‘villaggio’ e non essere vicino alle altre case del paese. Viene così individuata l’area di Crô a 1500 metri di altitudine, con una vista panoramica sulle montagne. La prima idea del progetto é dell’ingegnere valdese Nino Messina e, solo in un secondo tempo, Ricci offre il suo contributo. Così si suddividono i compiti: Messina la parte strutturale e la direzione del cantiere, Ricci il disegno architettonico.

Al cantiere partecipano indistintamente adultɜ e adolescenti, donne e uomini, con un unico scopo: costruire la comunità, come dimostrano le fotografie presenti nell’Archivio fotografico valdese.

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